martes, 16 de junio de 2015

Los Small-Sided Games

Una de las principales tareas que se proponen en los deportes de equipo, es la del juego reducido (small-sided games "SSG"). Habitualmente los entrenadores lo utilizan para disminuir la complejidad del juego real, focalizar el objetivo de entrenamiento, aumentar la participación del jugador, facilitar o incluso dificultar la consecución de los fines propuestos. No obstante, frecuentemente al proponer un tipo de juego reducido, con las modificaciones que conlleva (número de jugadores, espacio, normas de juego, ...), poco sabemos de que implicaciones va a tener en el entrenamiento más allà del aspecto principal del deporte sobre el que queremos intervenir.

En los últimos años ha proliferado la investigación en este tipo de actividades, y aunque sigue habiendo aspectos desconocidos, podemos ya, ofrecer diversas consideraciones para su uso de la forma más efectiva posible.

Aunque el tema es muy amplio, hemos intentado reducirlo a 4 aspectos: 1) carga interna de los SSG; 2) carga externa de los SSG; 3) comparación de los SSG con el entrenamiento interválico de alta intensidad ("HIT"); 4) aspectos técnico-tácticos de los SSG.

1) LA CARGA INTERNA
En la mayoría de estudios se hace referencia a 3 indicadores, lo que facilita mucho el trabajo y comprensión ulterior, eston son: frecuencia cardíaca ("HR"), màximo lactato en sangre ("[La]") y percepción subjetiva del esfuerzo (RPE). Como apunte, sólo remarcar la importancia que ha recobrado el valor RPE actualmente, ya que aún olvidado durante 20 años, se ha recuperado como uno de los principales indicadores y está muy presente en la literatura científica por su correlación con diversos indicadores de carga interna y externa.

Dellal et al. [Hum Mov Sci 31:957-69, 2012] constatan en jugadores de fútbol de élite que la carga interna en los tres valores comentados está aumentada en los SSG con respecto al juego real. Buchheit et al. [Int J Sports Med 30:251-8, 2009] en jugadores de balonmano adolescentes encuentran altos valores de HR y de VO2max en la dinámica de SSG. Parece pues que los SSG son suficientemente intensos para demandar valores de carga interna elevados, por encima de los del juego real.

Uno de los factores susceptible de provocar cambios es el número de jugadores involucrado en el SSG. Torres-Ronda et al. [J Strength Cond Res AoP, 2015 1 y 2] en sendos estudios en futbol y baloncesto, constatan la importancia del número de jugadores, destacando que el aumento del número de jugadores, disminuye la carga interna.  En el 1c1, Koklu et al. [J Strength Cond Res 25(6): 1522-8, 2011]  encuentran las màximas [La], mientras que la màxima HR se encuentra en el 3c3. Rampini et al. [J Strength Cond Res 25:659-66, 2007] encuentran los valores máximos de HR, [La] y RPE en el 3c3 comparado con 4c4, 5c5 y 6c6. Köklu et al. [J Strength Cond Res 27(2): 352-6, 2013] en jugadores de futbol jóvenes también destacan la formación 2c2 como la que solicita mayores [La] y la de 3c3 como la que solicita mayor HR, mientras que Dellal et al. [J Hum Kinetics 28: 107-14, 2011] encuentran mayores HR en 2c2 y 3c3 en comparación al 4c4. De la misma forma Aguiar et al. [J Strength Cond Res 27(5): 1287-94, 2013] también señalan el 3c3 como el SSG que solicita mayor %HRmax. Abrantes et al. [J Strength Cond Res 26(4): 976-81, 2012] analizan la HR por franjas en 3c3 y 4c4, estando el jugador el máximo tiempo en las franjas 2 (75-85% HRmax) y 4 (>90% HRmax). Como resúmen podemos decir que un menor número de jugadores implicado, aumenta la carga interna.

En cuanto al tiempo de la tarea, Franchini et al. [J Strength Cond Res 25(2): 453-8, 2011], sitúan los 4' como la duración donde se consigue el máximo efecto fisiológico con una mayor carga, comparado con 2' y 6'. La estructura contínua parece más exigente (HR, RPE, [La]) comparada con intervalos en los SSG, aumentando así su carga interna [Köklu et al. J Strength Cond Res 27(2): 352-6, 2013; HIll-Haas et al. J Strength Cond Res 27: 111-6, 2009].

Las dimensiones del terreno de juego también son susceptibles de modificación. Se constata que una mayor àrea de juego o mayor ratio àrea/jugador aumenta los valores de carga interna [Rampini et al. J Strength Cond Res 25:659-66, 2007; Atli et. al. J Strength Cond Res 27:352-6, 2013].

Jake et al. [J Sports Sci Med 11:109-14, 2012] estudian los efectos de dos tipos de defensa, individual y zonal en la HR, encontrando una diferencia del 4,5% a favor de la defensa individual.

2) LA CARGA EXTERNA
La carga externa ha sido también analizada desde diversos puntos de vista.  Torres-Ronda et al. [J Strength Cond Res AoP, 2015 1 y 2] constatan en fútbol y baloncesto un aumento de la carga externa también con la disminución de la cantidad de jugadores. Varios estudios constatan una mayor distancia recorrida con respecto a partidos de competición o amistosos [Dellal et al. Hum Mov Sci 31:957-69, 2012; Aguiar et al. J Strength Cond Res 27(5): 1287-94, 2013; Gabbett et al. J Strength Cond Res 26(2): 487-91, 2012; Casamichana et al. J Strength Cond Res 26: 837-43, 2012].

Gabbet y Mullvey [ J Strength Cond Res 22:543, 2008] encuentran en jugadoras de élite de futbol una densidad mayor (1:13) en los SSG con respecto a los partidos domésticos, nacionales y algo menor que en los internacionales.

Dellal et al. [Hum Mov Sci 31:957-69, 2012] observan mayor número de esprints y de esfuerzos de alta intensidad ("HIE") en SSG con respecto a partidos de futbolistas de élite. Aguiar et al. [J Strength Cond Res 27(5): 1287-94, 2013] señalan el 3c3 y 4c4 como situaciones donde los jugadores recorren la máxima distancia con la mayor velocidad. En este sentido es interesante el trabajo de Casamichana et al. [J Strength Cond Res 26: 837-43, 2012] que comparan el tiempo pasado en diversas franjas de velocidad entre los SSG y los partidos amistosos ("FM"). Los SSG están más tiempo entre 7-12,9 km·h-1, mientras que los FM están más tiempo entre 0-7 i >21 km·h-1, la franja 13-21 km·h-1 no presenta diferencias. Parece que en las franjas intermedias no hay diferencias o estan a favor de los SSG, pero para trabajar sobre la velocidad máxima en condiciones específicas los FM -juego en condiciones reales- parece más adecuado. 

En cuanto a las dimensiones del campo Gabbett et al. [J Strength Cond Res 26(2): 487-91, 2012] un campo mayor (o mayor ratio de espacio-jugador) implica más distancia recorrida, menor tiempo de recuperación, y sólo en jugadores experimentados, mayor actividad de media y alta intensidad. En el mismo estudio se realiza una comparación interesante entre jugadores júnior y sénior de rugby, señalando diferencias importantes. Los jugadores sénior recorren más distancia, tienen menos tiempo de recuperación, menor actividad de baja intensidad y mayor actividad de media y alta intensidad, a pesar que los valores del juego (pases, recepciones, ...) no se diferencian.

3) SSG vs. HIT
Los efectos del HIT han sido ampliamente descritos y estudiados, pero los SSG como caso particular de HIT, ¿qué efectos tienen? ¿cuál es su magnitud? ¿cuando escoger HIT y cuando SSG?
Parece probado que los SSG aumentan de forma importante valores aeróbicos como la VAM o el VO2max de forma similar al HIT [Dellal et al. J Strength Cond Res 26(10):2712-20, 2012; Chamari et al. Br J Sports Med 39: 24-8, 2005; Buchheit et al. Int J Sports Med 30:251-8, 2009; Dello Iacono et al. J Strength Cond Res 29(3): 835-43, 2015; Delextrat y Martinez [Int J Sports Med 35(5): 385-91, 2014], aunque estos estudios han sido realizados en jugadores aún en formación. Con jugadores de futbol profesionales Reilly y White [J Sports Sci 22:259, 2004] describen muy ligeras mejoras similares con los dos tipos de entrenamiento.

En cuanto a la HR, se ha encontrado un descenso del 9 bpm de la HR submáxima después de un entrenamiento combinado de HIT y SSG de 2 sesiones durante 8 semanas [Chamari et al. Br J Sports Med 39: 24-8, 2005]. En cuanto a las demandas de HR, ambos tipos de trabajo parecen solicitar altos %HRmax Buchheit et al. Int J Sports Med 30:251-8, 2009]

Los SSG parecen un medio adecuado para mejorar el repeated sprint ability ("RSA") tanto como el entrenamiento HIT en el caso del test 30-15 [Dellal et al. J Strength Cond Res 26(10):2712-20, 2012]. En el mismo test, Owen et al. [J Strength Cond Res 28(11): 3121-7, 2012] se mejora el tiempo total de test, el tiempo medio del parcial 0-10m y el % de decremento en jugadores de fútbol profesional con entrenamiento SSG.

Uno de los efectos principales del entrenamiento HIT y SSG respecto al rendimiento es el que apuntan Impellizzeri et al. [J Sports Sci 23:583-92, 2005] que describen aumentos del 25,5% (SSG) y del 22,8% (HIT) en el tiempo destinado a acciones de alta intensidad durante el juego.

Los entrenamientos SSG desarrollan las habilidades más específicas (despazamientos defensivos, habilidades con el balón), por encima de los entrenamientos HIT o COD (change of direction). Chaouachi et al. [J Strength Cond Res 28(11):3121-7, 2014] destacan el entrenamiento COD en agilidad sin balón, COD, salto mientras que recomiendan el SSG para todas las manifestaciones con balón.  Delextrat y Martinez [Int J Sports Med 35(5): 385-91, 2014] encuentran mejores resultados tras un entrenamiento SSG en agilidad defensiva, número de lanzamientos en partido y potencia del tren superior. Encuentran mejoras similares tras HIT o SSG en agilidad ofensiva y cantidad de pases. Dello Iacono et al. [J Strength Cond Res 29(3): 835-43, 2015] comparan también HIT y SSG, siendo mejor el entrenamiento SSG en sprint corto, agilidad, press banca y salto, mientras que son similares en un test RSA, aunque destacan importantes mejoras con el entrenamiento HIT. Johnston y Gabbett [J Strength Cond Res 25(10): 2789-95, 2011] en jugadores de rugby, encuentran diferencias en el decremento de rendimiento comparando un test RSA con el mismo test modificado en el que se añadían 2 placajes como elemento específico. El hecho de incorporar el elemento específico, diferencia, ya desde la 2a repetición los dos test, encontrando un decremento mayor en el test con placaje.

Sólo destacar un aspecto negativo que resaltan Halouani et al. [J strength Cond Res 28(12): 3594-618, 2014], que es el aumento del riesgo de lesión por contacto en los SSG con respecto a los HIT.

4) ASPECTOS TÉCNICO-TÁCTICOS
Este apartado, es seguramente, para los entrenadores, el más interesante. Aunque puede adivinarse muchas de sus conclusiones de manera empírica, es importante conocer los trabajos que han profundizado y contabilizado los sucesos que se producen en el SSG y en el juego.

Dellal et al. [Hum Mov Sci 31:957-69, 2012] en comparación con partidos en jugadores profesionales de futbol, encuentran en los SSG mayor número de luchas por el balón, mayor número de balones perdidos, menor número de pases exitosos y menor número de posesiones de balón. 

Atli et. al. [J Strength Cond Res 27:352-6, 2013] en jugadoras adolescentes de baloncesto comparando el juego en media pista con respecto al juego en toda la pista encuentran más asistencias, más robos y pérdidas, más pases y más lanzamientos, de lo cual se deduce que un juego a media pista aumenta el número de acciones específicas, aunque como hemos visto anteriormente, disminuya otras variables (carga externa en distancia, HR, sprints, ...). 

Finalmente Dellal et. al [J Strength Cond Res 25:2371-81, 2011; Int J Sports Perform 6:322-33, 2011] en dos estudios concluyen que los SSG en los que se incluyen las dos fases del juego (defensa y ataque) son más intensos, con más pases, conducciones, luchas por el balón y lanzamientos que cuando sólo se incluye una fase del juego, mientras que el juego libre comparado con 1 o 2 toques al balón, comporta más luchas, menor actividad intermitente de alta intensidad y una efectividad de pase y pérdida similar. 

Después de tanta información, bien vale un pequeño resúmen que permita que nos quedemos con algunas ideas a la hora de trabajar: 
- a nivel de carga interna, un número menor de jugadores és más exigente;
- a nivel de carga externa, un menor número de jugadores és más exigente;
- la dinámica de 3c3 parece la más equilibrada (mayores demandas en general);
- en 4' se mantiene la carga externa con una solicitación interna máxima;
- dinámicas contínuas són más exigentes a nivel de carga interna aunque no aportan mayor carga externa;
- la carga externa de los SSG es mayor que la de las competiciones oficiales o amistosas;
- el trabajo a toda pista aumenta la carga intena y externa, pero el trabajo a media pista aumenta los indicadores técnico-tácticos, ésta parece ser una de las modificaciones fundamentales;
- la defensa individual es más intensa que la zonal, no tenemos datos acerca de las defensas presionantes;
- limitar la posesión del balón aumenta las acciones de alta intensidad sin aumentar el error;
- el entrenamiento HIT y SSG producen adaptaciones similares, aunque parece que las más específicas se logran con los SSG mientras que las más genéricas (sprint, RSA, salto, ...) pueden lograrse de los dos modos;
- el efecto en jóvenes o amateurs es mayor a nivel fisiológico, que en jugadores experimentados.

En definitiva, tanto el HIT como los SSG constituyen métodos de trabajo complementarios que en una dinámica adecuada de entrenamiento pueden ayudar al entrenador y preparador físico al desarrollo de las capacidades del deportista para su mejor adaptación al juego.

Como siempre, muchas gracias por vuestra atención, y agradezco vuestros comentarios en el blog, mail o twitter. Saludos y hasta la próxima

miércoles, 26 de marzo de 2014

El entrenamiento contralateral


El efecto conocido como cross-transfer of the strength, cross-education o contralateral strength training effect fue ya descrito hace más de cien años (Gabriel 2006, Munn 2004). El concepto es sencillo, el entrenamiento en una extremidad (brazo o pierna) tiene un efecto positivo en la misma extremidad contralateral. A priori, parece simple, pero curiosamente, no es uno de los efectos más utilizados en el entrenamiento, readaptación y rehabilitación, aunque ha sido recomendado como terapia efectiva (Magnus 2013, Hendy 2012). Este conocido fenómeno no se limita sólo a las manifestaciones condicionales como la fuerza o la resistencia muscular, sino también al aprendizaje motor (Kohl and Roenker 1980, Kohl and Roenker 1992).


¿Cómo se produce?

De inicio, diversos estudios confirman que no se producen cambios a nivel morfológico (Munn 2005, Zhou 2000), con lo que podemos esperar cambios a nivel del córtex, espinales o en la unidad motora. Una de las hipótesis con las que se ha trabajado es que el trabajo contralateral produce un efecto positivo debido a la contracción para estabilizar el equilibrio corporal que se produce en el otro segmento (Hellebrandt 1947). Este entrenamiento produce cambios importantes en la EMG (electromiografía) de la extremidad no entrenada, indicando que hay un mayor reclutamiento a nivel periférico. Gabriel et alter relatan una mejora en el UFR (motor unit firing rate) similar en los lados ipsilateral y contralateral. En el plano de la coordinación intermuscular encontramos algunos resultados importantes. El entrenamiento cruzado nos lleva también a una reducción de la contracción de la musculatura antagonista, señalando que se produce el mecanismo de inhibición recíproca de manera cruzada (Gabriel 2006). Un mecanismo similar ya había sido descrito hace unos años, cuando se demostró que la contracción de un grupo muscular podía facilitarse mediante la relajación del antagonista contralateral (Morris 1974). A nivel humoral ya se ha demostrado que no existen cambios durante este tipo de entrenamiento (Yue and Cole 1992). En el sistema nervioso central se observa actividad en el córtex contralateral con el entrenamiento unilateral (Kristera 1991). Incluso el entrenamiento imaginado puede llegar a desarrollar la fuerza contralateral, aprovechando este efecto en el SNC (Yue and Cole 1992). Kohl y Roenker ya demostraron en sus experimentos efectos similares entre el entrenamiento físico y la práctica mental, mientras que describieron una mejor evolución combinando los dos tipos de entrenamiento (Kohl and Roenker 1980, Kohl and Roenker 1992). Como veremos en seguida, la electroestimulación también es capaz de producir cambios, por lo que la voluntariedad de la contracción no es el único factor y añadiríamos también mecanismos espinales (Munn 2004, S. e. Zhou 2002). Oliveira et alter demostraron mejora en reacciones neuromusculares tras un entrenamiento contralateral, reforzando así la hipótesis de reacción autónoma.

¿Qué tamaño del efecto podemos esperar?

Varios autores han estudiado el tamaño del efecto. En uno de los estudios màs antiguos, Shaver ya constató pequeñas mejoras, 4,4% contralateral y 17,8% ipsilateral con un entrenamiento que ha sido bastante reproducido de tres sesiones semanales durante seis semanas (Shaver 1970). Otros estudios han descrito mejoras de 2,7 a 21,6%. De los estudios citados, quizás el meta-análisis de Munn et alter es el más completo, indicando que el efecto esperado es de 7,8%, i un 35% respecto al miembro entrenado (Munn 2004). Parece generalizada la opinión de que podemos obtener pequeñas mejoras –menores de un 10%-, aunque el efecto es consistente entre extremidades, sujetos y condiciones (Carroll 2006, Munn 2004). Hay diferencias también en los resultados según las manifestaciones de la fuerza. Adamson et alter estudian tanto el pico de fuerza isométrico, el RFD (rate of force development) y la 1RM (repetición máxima). Encuentran parecidas mejoras en el pico de fuerza isométrico en ambas extremidades (ipsilateral: 37%, contralateral: 35%), y resultados parecidos en el RFD. En cambio en la 1RM si se observan grandes diferencias 79% vs. 9%, indicando que a un nivel más funcional, la adaptación parece –proporcionalmente- menor (Adamson 2008).

¿Qué tipo de entrenamiento es más efectivo?

Es importante comentar en este punto que manifestaciones menos funcionales a nivel deportivo son las que más se mantienen, por lo que podemos predecir que vamos a poder trabajar sobre manifestaciones generales de la fuerza más que sobre manifestaciones específicas, aunque no deben ser descartadas, ya que como veremos a continuación, van a tener su efecto. Kohl y Roenker observan que el aprendizaje de una tarea específica puede ser transferida contralateralmente, muy por encima del entrenamiento de tareas manuales inespecíficas. En esta línea Zhou apunta que no conocemos el efecto funcional de esas mejoras contralaterales, aunque señala que hay mejoras de 11% más si ese entrenamiento se realiza a altas velocidades (Zhou 2000). Así mismo, cree que la mejora contralateral depende de la magnitud ipsilateral. Munn et alter no encuentran mejoras con 1 serie de 6-8 reps durante 6 semanas a velocidad baja, mientras que con 3 series si existe una mejora del 7% y hasta un 12% cuando ese trabajo es de alta velocidad (Munn 2005). Incluso el entrenamiento con la resistencia progresiva de las bandas elásticas produce un efecto similar (Kordosi 2014). No parece claro si el entrenamiento isométrico tiene un efecto mayor (Munn 2004), aunque Gabriel et alter se decantan por el entrenamiento dinámico (Gabriel 2006). Como ya apuntaba antes, el entrenamiento isométrico tiene efectos observables, como constató ya Shaver en 1974 donde encontró mejoras constantes en la fuerza estática a lo largo de un rango de cuatro cargas, pero no en la endurance muscular, que respondió mejor al entrenamiento con cargas bajas. Zhou et alter encuentran mejoras del 21,1% y 21,4% en entrenamiento de electroestimulación y isométrico en el segmento contralateral, mientras que no observaron diferencias con el trabajo isocinético, reforzando la hipótesis que la velocidad es fundamental en el trabajo (S. e. Zhou 2002). Diversos autores señalan el efecto mayor del entrenamiento excéntrico, aunque comentan que es un inconveniente el hecho que produzca dolor muscular posterior (Gabriel 2006). La electroestimulación también solicita ese mismo efecto, confirmando la hipótesis que el efecto periférico i/o autónomo existe (Munn 2004, Gabriel 2006). Parece que tanto en la extremidad superior como en la inferior, el efecto es similar (Munn 2004, Gabriel 2006). En cuanto a el tipo de musculatura, parece que la musculatura mayor genera un efecto relativo también mayor (Munn 2004). Finalmente también se ha estudiado el efecto con entrenamiento con vibraciones (WBV). Parece que el WBV también es efectivo, aunque sólo a altas frecuencias (>50 Hz), ya que a frecuencias inferiores no ha mostrado mejoras respecto al entrenamiento de fuerza convencional (Marin 2014, Goodwill and Kidgell 2012).

¿Qué efectos produce?

Como hemos comentado, no hay cambios morfológicos, aunque puede ayudar a nivel clínico a mejorar la simetría funcional en extremidades lesionadas o disfuncionales (Farthing and Zehr 2014). Su efecto sobre la fuerza dinámica e isométrica parece incontestable, con la magnitud y condicionantes que ya he explicado. Uno de los efectos asociados importantes es la mejora en el equilibrio cuando trabajamos con las extremidades inferiores (Mastalez 2010, Kordosi 2014, Oliveira 2013). Cuando se trabaja con cierta velocidad parece que la fuerza explosiva también es susceptible al entrenamiento contralateral (Kordosi 2014, Gabriel 2006, S. Zhou 2000, Munn 2005). Aunque funcionalmente hay algo de discusión, parece que el hecho de implicar diversas estructuras implicadas en la contracción muscular y que con el entrenamiento de fuerza se mejore manifestaciones rápidas como el salto (Kordosi 2014), o aprendizajes de tareas manuales (Kohl and Roenker 1980), indica una posibilidad real de transferencia del movimiento funcional. Un último efecto menos comprobado es el que relatan Magnus et alter cuando constataron incluso mejoras en el ROM en un entorno de rehabilitación.

En conclusión …

1.    el efecto contralateral del entrenamiento de la fuerza es un efecto sólido, y aunque no sea muy grande comparado con el beneficio de la extremidad ipsilateral, es importante
2.    debe utilizarse en rehabilitación para prevenir la atrofia muscular o potenciar el entrenamiento de una extremidad con limitación funcional
3.    mejor trabajar con alta velocidad y mínimo 3 series de 6-8 repeticiones durante 4-6 semanas
4.    la fuerza, la fuerza isométrica, la fuerza explosiva y la resistencia muscular se mejoran con este tipo de entrenamiento
5.    podemos incorporar el entrenamiento imaginado para potenciar el efecto del entrenamiento contralateral
6.    las WBV i la electroestimulación pueden ser aliados al entrenamiento contralateral dinámico
7.    aunque no va a ser el efecto más profundo, podemos trabajar funcional y específicamente, incluso incluir nuevos aprendizajes, especialmente cuando la otra extremidad está imposibilitada
8.    uno de los efectos que debemos aprovechar para potenciar el entrenamiento es el de inhibición recíproca contralateral
9.    en deportistas plenamente funcionales, podemos entrenar lateralmente para promover la simetría
10. en el fenómeno parecen implicados el SNC, el SNA y la UM, lo que nos permite una amplitud de metodologías de trabajo

Bibliografía

Adamson, M et alter. 103 (2008): 553-559.
Carroll, T et alter. J Appl Physiol 101 (2006): 1514-1522.
Farthing, J, y EP Zehr. Exerc Sports Sci Rev, 2014.
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Goodwill, A, y D Kidgell. Scientific World J, 2012.
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Hendy, A et alter. J Sci Med Sports 15, nº 2 (2012): 94-101.
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Kohl, R, y D Roenker. Res Quart Exerc Sport 63, nº 2 (1992): 169-172.
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Magnus, C et alter. Arch Phys Med Rehab 94, nº 7 (2013): 1247-1255.
Marin, P et alter. J Musculoskeletal Neuronal Interact 14, nº 1 (2014): 58-67.
Mastalez, T et alter. Acta of Bioengineering and Biomechanics 12, nº 2 (2010): 65-71.
Morris, AF. Am Correct Therapy J 28 (1974): 24-29.
Munn, J et alter. J Appl Physiol 96 (2004): 1861-1866.
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Zhou, S et alter. J Sports Med Sports Sci 14 (2002): 1-11.


sábado, 15 de marzo de 2014

Entrenamiento adaptado y readaptación al esfuerzo

En el trabajo de cualquier especialista en entrenamiento deportivo surge a menudo una situación: la lesión. Hay ciertas situaciones de lesión que no son totalmente invalidantes, como pueden ser ciertos esguinces de tobillo, la tendinitis rotuliana o las molestias lumbares, que son las lesiones más comunes en el baloncesto (Drakos et alter, 2010).

Frecuentemente recibimos diagnósticos que comportan prescripciones de ejercicios, que se alejan de un razonamiento adecuado, puesto que estan poco o nada fundamentados. Suele suceder que en muchos casos, son recomendados por parte de profesionales alejados del deporte o de la modalidad deportiva específica. Un buen diagnóstico debe contemplar las limitaciones anatómicas, pero no prescribir los ejercicios específicos, puesto que eso se aleja del campo de conocimiento de médicos y fisioterapeutas -por poner los ejemplos más comunes-, con lo que el error y el malentendido es comprensible.

 Un primer error grave es considerar la carga condicional como peligrosa, cuando es mucho más segura. Este hecho, nos lleva a algunas contradicciones con la evidencia científica respecto a las distintas actividades a realizar. Una de las situaciones más frecuentes és eliminar el entrenamiento de carrera, mientras se puede mantener el entrenamiento específico, cn el pretexto que esta puede ser sobrecargante, como si en el baloncesto los desplazamientos fuesen aéreos o a nado. La carrera de intensidad media se refleja muy menor en cuanto a carga sobre el sistema locomotor mucho más baja que el salto o los cambios de dirección que comporta el entrenamiento específico (Junz et alter, 2003; Orendurff et alter, 2005). Es de presuponer, que ésta sería el primer paso a considerar siempre que pueda ser asumible.

Reproducido de Junz et alter, 2003.

Reproducido de Orendurff et alter, 2005.

En segundo lugar se encuentra el entrenamiento de fuerza, incluso con cargas elevadas. Este sigue siendo menor que el enternamiento específico, e incluso que la carrera contínua a intensidad elevada (Cormie et alter, 2007). Es el salto, como vemos en la figura siguiente, el que diferencia la intensidad por encima de otras variaciones en los ejercicios. En el caso del SJ, no estaríamos hablando tampoco del más intenso como serian el tuck jump o el salto a una pierna (single-leg jump, muy habitual en baloncesto), como veremos a continuación (Jensen et alter, 2007).


Reproducido de Cormie et alter, 2007.


Un punto de discusión frecuente, es considerar que la superfície juega un papel más fundamental que la acción a realizar en ella. Este es uno de los mayores mitos que debemos desterrar ya, para siempre. En los deportes intermitentes en los que el entrenamiento condicional respecto a los desplazamientos comprende cargas medias-bajas, la carga respecto al desplazamiento no puede ser un factor por el que pequeños cambios en las superfícies puedan estar llevándonos a lesión. El segundo factor, es la superfície en si. Como demuestran  Gottschell et alter (2005), no hay diferencias significativas entre superficies, por lo cual, ante cargas medias y bajas, no debería ser un factor decisivo.

 Reproducido de Gottschall et alter, 2005.

Considerando el entrenamiento de carrera en subidas o pendientes, observamos que el impacto es mucho mayor en el descenso, mientras que la fuerza aumenta en el ascenso, por lo que debería situarse antes en un entorno de lesión (Gottschall et alter, 2005).

 Reproducido de Gottschall et alter, 2005.

Es el salto, donde encontramos más carga. Respecto a la carrera la GRF (ground reaction force) es mucho mayor, de hasta 9 veces el BW (body weight), mientras que correr, soporta en tre 2 -3 BW.





Figura y tablas, reproducidos de Jensen et alter, 2007


La carga condicional es mucho más segura por diversos factores. En primer lugar, no suele comprender oposición, con lo que evitamos una fuente importante de variabilidad, inestabilidad y traumatismos. Podemos controlar la carga externa y la carga interna, con lo que sabemos que una carga es segura y asumible para el sujeto en cada momento. La técnica es sencilla y conocida, muy controlada, con lo que es una fuente de seguridad más. Podemos modular múltiples aspectos del entrenamiento, y respecto a un contenido, buscar la tarea más adecuada. Por lo que en cualquier situación de lesión debemos optar por el entrenamiento condicional como primer paso, muy por delante del entrenamiento específico.

Una vez vistas las consideraciones anteriores, la progresión de contenidos en relación a su afectación en el sistema locomotor debería ser:
- carrera y fuerza (intensidad media y subidas)
- carrera de alta intensidad
- cambios de dirección y carrera en pendiente
- saltos
Cualquier consideración de otro orden se enfrentaría a la racionalidad de intentar ser lo menos agresivos con el tejido afectado. En todo caso, debemos partir de un buen diagnóstico para poder programar un trabajo complementario o de readaptación adecuado, y frecuentemente, el trabajo interdisciplinar, al menos, durante las primeras fases de la lesión es fundamental.

Referencias
Drakos et alter. Sports Health; 2(4): 284-290, 2010.
Janz et alter. Ped Exerc Sci; 15: 34-43, 2003.
McKay et alter. Br J Sports Med; 39: 10-14, 2005.
Orendurff et alter. ISB XXth Congress; July 31st- August 5th, Cleveland (OH), 2005.
Gottschall et alter. J Biomech; 38: 445-452, 2005.
Jansen et alter. J Strength Cond Res; 21(3): 763:767, 2007.
Cormie et alter. Med Sci Sports Exerc; 39(2): 340-349, 2007.

sábado, 13 de julio de 2013

El uso de acelerómteros comerciales aplicado al baloncesto

El pasado junio presentamos en el ECSS Congress de Barcelona 2013 un trabajo acerca de los acelerómetros comerciales, yo personalmente (Joventut de Badalona) con Xavi Peña (U. Vic).
Dicho trabajo ha tenido repercusión debido a su publicación en El Mundo Deportivo (http://www.mundodeportivo.com/20130707/baloncesto/acb/seis-kilometros-por-partido_54377324383.html) y en otras webs de baloncesto como acb.com (http://www.acb.com/redaccion.php?id=95635). Esto ha generado un curioso debate en twitter entre entrenadores ameteurs, profesionales y expertos del mundo del deporte en el que me han comentado su inclinación por esta tecnología, así como sus críticas o sus experiencias. 

Nuestro trabajo no se basaba en defender una metodología, sino en explicar los resultados de su uso. Queremos conocer la carga externa del baloncesto en el momento del entrenamiento específico y del juego. No obstante, creo que debo compartir con todos mi experiencia con los acelerometros SpeedCell, de los cuáles os voy a dar mi opinión de puntos fuertes y débiles basándome en algunos comentarios y otros aspectos que no se han destacado, que creo que es importante discutir.

Empiezo aclarando que no tengo ningún interés especial en defender este aparato frente a otros, puesto que no tengo ninguna vinculación con los desarrolladores ni con la marca. No voy a hablar tampoco del uso de otras tecnologías, ni valorar ninguno de sus aspectos. Tampoco pretendo ser crítico con ninguna opinión, puesto que la opinión de los colegas que critican su uso en baloncesto es muy respetable y debe ser tenida en cuenta.

Vamos a ello ...

Primero quiero empezar diciendo algo obvio para muchos, pero menos para aquellos que no estéis demasiado familiarizados con la metodología científica. No existe aparato de precisión total (aún estamos añadiendo decimales al número PI), por tanto nunca existirá una fiabilidad total o una validez total. En este contexto solemos comparar una metodologia nueva con los 'gold standards' en cada área, en este caso, el análisis en vídeo de las trayectorias de un jugador, y en breve, el gps indoor con una precisión mayor (y sistemas similares). En todo caso, cualquiera tiene un error estimable y una precisión concreta. El SpeedCell nos devuelve datos en centésimas de metro (por tanto su precisión es de mínimo un centímetro).


En cuanto a su validez, esta ha sido estudiada en la única publicación que he encontrado al respecto por Porta et al. (2012) y os adjunto el link: http://digitalcommons.wku.edu/ijesab/vol2/iss4/23/ . Sus conclusiones son claras, mide bien la distancia a diferentes velocidades, mientras que observa diferencias en la medida de las velocidades. Curiosamente, señalan como más preciso el posicionamiento en los cordones de la zapatilla, por encima de su posición en la mediasuela (para lo que van preparadas las zapatillas de la misma marca). En mis primeros pilotos en pista comparando distancias y tiempos con plataformas de contacto en un cuadrado de 14x14 m (una recta en sprint y tres andando), mi experiencia es buena, puesto que se detecta el sprint y la distancia por encima del 0,9. En carrera de ritmo más o menos estable durante 40 o 50 min funciona con una precisión importante.

Si hablamos de fiabilidad, la marca reporta un "Walk 97%, Jog 98%, Run 97%: median accuracy" si está calibrado al sujeto y modalidad, mientras que encontramos un "Walk 95%, Jog 95%, Run 95%: median accuracy" para no calibrado, lo cual es altísimo. Sé que muchos váis a pensar que ¿cómo no va a dar buenos datos la propia marca? Pero, a falta de otros, no podemos más que creerlos. En cuanto a la experiencia entre distintas posiciones, todas en entrenamiento y juego amistoso, os digo (a falta de hacer más análisis): por encima 0,85 en velocidad, distancia y número de esfuerzos de alta intensidad (burst + fastbreak) si hay dos SpeedCell, uno por zapatilla (cordones); sobre 0,9 si están en los cordones de la misma zapatilla; alrededor de 0,8 si comparamos mediasuela y cordones, y sobre 0,9 si comparamos cadera y cordones del mismo pie, situando el speedcell en la altura del trocánter mayor, con el eje longitudinal en la misma disposición que la zapatilla. No obstante, mi objetivo era sólo prospectivo, y no tengo en este caso un 'gold standard' de comparación, mientras si lo tenia en el 14x14. Con esto quiero señalar, que me es difícil decantarme por una posición, y he seguido la recomendación del estudio anterior. 

En mi experiencia en entrenamiento y juego, os puedo decir que el aparato mide de forma bastante consistente. Se puede observar las diferencias por posición y el tipo de entrenamiento fácilmente. Por ejemplo, un entrenamiento de preparación de partido a dos días de la competición, mantiene una carga muy similar y distinta del inicio de semana o del propio partido. Se observan bien los periodos de descanso, la diferencias en un ejercicio con roles muy distintos, ...

El objetivo de nuestro trabajo era identificar la carga externa del baloncesto no sólo en cantidad, sinó en calidad. Para ello nos hemos basado en determinar desplazamientos y velocidades de los mismos. Es evidente que conocemos las limitaciones.Tratamos de un acelerómetro. Estamos hablando de un aparato que va a medir aceleraciones y velocidad, y distancia en consecuencia. Siempre, con esta tecnología, por precisa que sea, no van a medir ni la carga de las contracciones isométricas (por ejemplo, posición estática de defensa), ni los contactos sin desplazamiento.

En cuanto a la discusión acerca de su posicionamiento en el pie, os voy a dar mi razonamiento. No debe haber grandes diferencias entre pie y tronco por una razón. En la carrera en línea recta (pongamos un 10k), aunque cadera y pies van a velocidades momentáneas distintas, y en posiciones distintas (el pie se adelanta y se atrasa respecto a la cadera), al final, partiendo de posición anatómica y finalizando en posición anatómica, ambos, han recorrido (en línea), el mismo trayecto, 10k metros. El pie se atrasa respecto a la cadera, pero esta siempre avanzando o 'parado' (tiempo en el suelo), nunca se atrasa respecto a una referencia externa al sistema 'corredor'. Como en baloncesto solemos trabajar en apoyo, no lanzamos los pies de ida y vuelta, no veo fuente de error importante en este caso. Sólo concibo un momento dónde esto pudiese ocurrir, en el paso de ida frontal o lateral (tipo lunge, los llamados side and jab step), pero en esta posición, que recuerdo, para que sea fuente de error, debe ser movimiento de un pie sin movimiento del otro y vuelta al inicio, hay una diferencia entre la posición del pie y el centro de unos 30-40 cms dependiendo del jugador. Si contásemos 200 acciones por jugador por partido, estaríamos hablando de 60 metros sobre un total de más de 6000. Me parece muy poco. Por otro lado, señalar que en esta acción, el pie de apoyo subestimaría, mientras que el de movimiento sobrestimaría.

Uno de los principales puntos críticos ha sido su frecuencia de muestreo. El SpeedCell recoge datos a 4 Hz, lo que significa que estamos teniendo un dato cada 0,25 s. Ese es el tiempo de contacto de un paso de carrera de un jugador de baloncesto a una velocidad alrededor de 3 m·s-1, o de un salto de rebote. A velocidades de entre 2,5 y m·s-1, el error máximo estaría -en una acción- entre 0,5 y 1 m, contando que hubiese un parón instantáneo. A menor velocidad, menor error por frecuencia de muestreo, y a pesar de lo que pueda parecer, las aceleraciones en el baloncesto son más importantes que las velocidades, por lo cual, a nivel de metros recorridos no vamos a perder mucha información. Con esto no quiero decir que los acelerómetros de 100 Hz triaxiales no puedan darnos más información, ¡por supuesto que si!, pero existe un límite de precisión que no debiéramos cruzar en todo análisis. Me explico, es más preciso la distancia de la Plaça de Catalunya a la Plaza del Sol en milímetros que en kilómetros, pero a los conductores no les aporta demasiada información. ¿Qué perdemos con el SpeedCell? la información vertical en cuanto a carga del salto que puede ser muy valiosa, aunque como se está viendo, el salto en baloncesto se produce con mucha frecuencia sub-maxina (a diferencia del voleibol, donde cada salto está muy cerca del máximo en cada momento). 



En relación con el último punto, leo algunos comentarios que argumentan que los deportes de situación como el nuestro se basan en desplazamientos cortos. 100% de acuerdo. Pero no confundamos corto con infinitesimal o milimétrico. Lo 'corto' en baloncesto (en desplazamiento) puede ser una finta, estariamos hablando de 1m, moviendo un solo pie, mientras que en tiempo estaríamos hablando de 1s para un 'shuffle' de ida y vuelta, moviendo ambos pies (lo que serían 4 datos). Por lo cual, estoy de acuerdo con 'corto' pero creo que no tan corto, ni en tiempo ni espacio, para que pueda ser medido con este u otro aparato similar.


Si miramos a su usabilidad, en mi opinión es casi máxima. El aparato es pequeño, y es tan portable que se ha puesto en TODOS los partidos oficiales de mi equipo de la Liga Endesa 2012-2013, en esto de momento, compite muy bien, ya que otros mejores, no podrían llevarse -tal como sucede con los pulsómetros-. Además no necesita de otra infraestructura, por lo cual su manejo es rápido y sencillo. Todo redunda en economia de tiempo y medios. Personalmente, creo que lo que mejora al jugador es el entrenamiento. Medimos para entrenar mejor, no con el hecho de medir. Necesitamos datos rápidos y válidos, y si son más precisos y completos, mejor. El SpeedCell puede proporcionar datos de una forma sencilla y fácil.

Mi último punto 'a favor', sumado al anterior, es el coste del producto y mantenimiento. No creo que debamos limitarnos a hacer investigación (o conocer nuestro deporte o equipo) a 'golpe de talonario'. Hay aportaciones sencillas que pudieran ser interesantes, a nivel de equipo, modalidad o incluso científica, y para todo ello imaginación. Otros sistemas pueden ser algo mejores, pero la información 'extra' que aportan, puede no estar justificada por la diferencia de precio. En todo caso, si alguien puede permitírselo, adelante.


Pero como os he dicho no tengo ninguna vinculación. Voy a comentar sus 'defectos'. A parte de los señalados que no me parecen especialmente graves -a excepción de no poder contabilizar el salto-, hay uno sobre el que nadie me ha comentado y que creo que es el más importante. Es el 'software online'. Con el SpeedCell descargamos los datos a través de un programa que los sube a un servicio web y desde allí los 'tratamos'. El problema es que ese servicio está desarrollado para el gran público: poca información y muy 'vendible'. Una vez descargas la sesión puedes escoger la modalidad deportiva de la cuál provienen los datos. Podría estar bien, pero el programa trata los datos de una forma pre-establecida y sin dar explicaciones. De ahí salen los sprints y los contraataques (y sus distancias), la carga total,  velocidad máxima y media para todos, y el tiempo activo. Nada modulable. Nada exportable. El foro de Adidas Micoach ya contiene peticiones para poder exportar los datos (http://community-micoach.adidas.com/community/support/en/help/smart-search?peopleEnabled=true&numResults=20&q=export+data&typeCode=all). Ya os podéis imaginar lo interesante que seria un .csv o .xlsx con la información y tratarla a gusto del entrenador y su modalidad deportiva. 


Hay un tipo de datos que con el 'tratamiento online' queda difuminado. Personalmente me interesa mucho las aceleraciones a partir de 0 m·s-1, aunque no lleguen al tiempo o medida mínima para ser consideradas 'sprint' por el programa. No perdemos la carga como distancia, pero si la calidad como velocidad. Es más intensa una aceleración de 1,5 m·s-2 partiendo de 0 m·s-1, que una de 1,5 m·s-2 partiendo de 3 m·s-1. Todo esto estaría solucionado con una simple exportación de los datos 'raw'. A partir de ahí cada criterio ...


El último punto negativo és la construcción del aparato en 'caja negra'. No podemos apenas modificarlo, no podemos configurarlo, no podemos ni encenderlo -esto es automático-.

Como resumen y en lo escrito antes ...
- la precisión del aparato es correcta
- su validez ha sido demostrada en cuanto a la cantidad de la carga
- su fiabilidad es importante
- el muestreo parece suficiente para determinar los desplazamientos
- es un acelerómetro, no puede medir nada que no sea desplazamiento

Evidentemente nos espera un futuro mejor a este -y otros- niveles para medir y asesorar cargas. De momento, por lo expuesto y mi experiencia, yo voy a seguir trabajando con estos pequeños aparatos que, a mi modo de ver, son mejores que la subjetividad o que nada.

Muchas gracias por leer el artículo, la notícia, los tweets o este blog. Agradecimientos especiales a todos los que se han molestado en participar: @xavipl_2000 @xschelling @nachocoque @DavidCasamichan @MoN_84GM @Carles_Bonet @Raul_Maqueda @JaviMiller31 @AlejandrVaquera @jfernandez__ @lorenatorres07

Un saludo y encantado de compartir vuestros comentarios y experiencias en este u otro tema.


Dani Moreno

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